Empresarios turísticos de la zona cercana al terremoto de Cinchona aseguran que el apoyo de los costarricenses no los dejó caer y que hoy, tres años después, la región lo único que necesita es más gente que los quiera visitar.
La reapertura de caminos y la infraestructura de la zona le devuelven la esperanza a cientos de familias que dependen del turismo para vivir. Para los empresarios recordar ese día, el 8 de enero es duro, pero es la única referencia para evidenciar todo lo recuperado 3 años después.
El hotel Water Falls Garden o Jardín de las Cataratas, es un claro ejemplo de vecinos y empresarios que se unieron para levantarse de los escombros. La reapertura de los caminos, pese a que no están al 100%, fue un gran empujón para la actividad económica de la zona.
Hoy, es otro el panorama excepto por algunos tramos en lastre y otro con algunos huecos, la carretera es transitable hasta para automóviles.
Para Manuel Ardón dueño del restaurante Jaulares y vicepresidente de la Cámara el Turismo y Comercio de la región del volcán Poás, los tours que llegaban del Caribe reactivarían prácticamente al 100% la economía de la zona.
Los turistas nacionales son básicamente los que han sostenido el turismo en la zona, poco a poco, se borra la idea de que este lugar es una zona de desastre. El comercio en la zona, según los empresarios, se ha recuperado en un 75%, pero quieren que este 2012 se recupere al 100%.
Uno de los atractivos será lo que han llamado “La ruta de las hortensias”. Con la apertura del paso la Catarata “La paz” volvió a ser uno de los atractivos más visitados de la zona, que también alienta al comerció informal, que quizás esconde la mayor secuela del terremoto, una herida que no cierra.
La falta de vivienda en la zona es el punto negro en el venturoso panorama que muestra el comercio y los vecinos de Cinchona y para algunas familias, la tragedia aún continúa.